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La capacitación para la formación de consejeras y consejeros en adicciones constituye, en nuestro país, una aportación valiosa en materia de tratamiento y rehabilitación del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas. La experiencia ha señalado que dicha capacitación, además de atender los intereses y las necesidades conceptuales y operativas de los consejeros en materia de adicciones, cumple con el objetivo central que se propone, que es incrementar la calidad de los servicios que se proporcionan en los establecimientos residenciales para la recuperación de los usuarios y sus familiares. 

Esta capacitación representa una experiencia gratificante y enriquecedora a nivel personal y profesional para los consejeros que la han recibido. Refieren que en lo personal les ha permitido afianzar su compromiso con la abstinencia del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, toda vez que en las sesiones de trabajo adquieren y refuerzan conocimientos específicos (por ejemplo, estrategias para la prevención de recaídas) y, al mismo tiempo, continúan aprendiendo de la experiencia de los asistentes (otros consejeros) y de los docentes que comparten sus conocimientos especializados.

En lo profesional, los consejeros resaltan su satisfacción por haber adquirido mayores herramientas de trabajo y por realizar sus acciones de consejería en adicciones con intervenciones más claras y fundamentadas en evidencias científicas, las cuales se complementan con su saber experiencial y, en muchos casos (de acuerdo con los servicios que se proporcionen en los establecimientos), con la riqueza del trabajo multidisciplinario. 

Un efecto común en los consejeros que han recibido la capacitación es el incremento en su confianza profesional para la realización de acciones de consejería, así como en su motivación para continuar aprendiendo y mejorando su desempeño profesional. 

Los consejeros destacan que este proceso de capacitación es una actividad obligada para las personas que se dedican a la consejería, que implica un compromiso total (asistencia, participación, estudio, etc.) y que no dudarían en recomendar a todos aquellos que estén interesados en obtener un certificado que los acredite como consejeros en adicciones. 

Como puede observarse en los contenidos de este manual, los conocimientos que el consejero en adicciones debe adquirir son amplios y diversos, así como las competencias que debe desarrollar para incrementar la calidad de los servicios que proporciona al usuario y su familia en los establecimientos residenciales.

En este sentido, el proceso de formación especializada de los consejeros en adicciones no termina con la lectura de este manual o su uso esporádico en sus centros de trabajo, más bien, su empleo representa el punto de partida que ayude a incrementar la motivación y el compromiso de los consejeros para ampliar sus conocimientos y reforzar sus habilidades en materia del tratamiento en adicciones.

No sólo es recomendable, sino también necesario, que los consejeros en adicciones, como parte de su proceso de formación especializada, repasen periódicamente la información incluida en el manual y, a la vez, tengan la plena confianza de llevar a cabo las sugerencias y estrategias de tratamiento indicadas en este material, así como aplicar a los usuarios de drogas los instrumentos de apoyo. El desarrollo de estas acciones enriquecerá, sin duda, su quehacer cotidiano, encaminando sus propias intervenciones hacia la obtención de “mejores prácticas y mejores resultados”.

El mejoramiento de la calidad y efectividad de las estrategias de intervención de consejería en adicciones es una meta que puede cumplirse con preparación, compromiso y motivación, misma que los consejeros pueden lograr, incluso en el corto plazo, si se considera que ellos tienen como parte de su historia de vida, vivencias personales relacionadas con el abuso y la dependencia a las drogas que les permiten entender, comprender y orientar de una mejor manera a los usuarios de los servicios.

Los resultados que se obtengan con el empleo de este manual representarán información valiosa que permita ajustar y enriquecer las estrategias de intervención utilizadas por los consejeros para las contemporáneas o futuras generaciones de consejeros en adicciones. 

Finalmente, es nuestro más sincero deseo que este manual se constituya en una guía fundamental para la consejería en adicciones en el país, convirtiéndose en un referente teórico-práctico y de consulta obligada para los diferentes equipos de trabajo en los establecimientos residenciales.